Almazaras y cooperativas oleícolas
En campaña, la oficina de una cooperativa vive entre entradas de aceituna, rendimientos, anticipos y liquidaciones, con un teléfono que no para de sonar con la misma pregunta: cuánto me toca y cuándo cobro. Un asistente que consulta los datos de cada socio y responde por teléfono o WhatsApp, y un circuito que prepara las liquidaciones para revisión, devuelven horas en el peor momento del año.